Douglas Rodrigo Rada nace en la Paz Bolivia en 1974

Para Douglas Rodrigo Rada la dualidad como principio básico, la tensión bipolar, el black & white hacen de estructura conceptual y de necesario marco formal, dentro del cual todo es cuestionable, posible, maleable, mutable. Es un soporte parsimoniosamente esencial, a partir del cual, gracias al cual y dentro del cual el artista indaga los delirantes abismos inherentes a la identidad, transmuta con lúdica despreocupación las realidades definidas y dadas por hechas, y aún las realidades ingeniadas; en busca de un vital sentido detrás y más allá de un aparente simple sinsentido, y expresando con indudable valentía la duda de que lo que se percibe, adentro y/o afuera de uno, quizás no es esencialmente lo que aparenta ser, ni mucho menos tan fácilmente descifrable. Renunciando a toda elocuencia aparatosa y con un celo maravillosamente infantil, Rada reconstruye construcciones, descubre las caras imaginarias de una naturaleza antropomorfa, evoca y revive los monstruos ambiguos de las llamadas sombras oníricas y otras naturalidades inquietantes y nombra objetos racionalmente obsoletos; reconociendo en cada una de las cambiantes e intercambiables posibilidades, facetas intrínsecas a la propia identidad. El mundo del artista se encuentra con el mundo de la niñez, con el mundo Zen, con el mundo de la alquimia en la paradoja de la simplicidad compleja o complejidad simple… de lo que es y no es y también es y puede ser o no… una mancha, una manzana, una escoba, una casa, un paisaje, un árbol… de lo que soy y no soy y también soy o puedo ser YO.