<<Mi obra es una plataforma de investigación en donde convergen distintas líneas de trabajo e intereses. Es una relación de dudas personal a resolver mediante los conceptos propios del arte, más allá de soportes o medios específicos, por lo que puede entenderse como una serie de momentos que aparecen en determinado intervalo que puntualiza una idea. El concepto de acontecimiento y el de suceso subraya el trabajo que comienza años antes de su exhibición bajo un riguroso proceso diario –cotidiano- en donde texto e imágenes comienzan a determinar la ruta de aparición del objeto y, sobretodo, un reconocimiento de hasta dónde ha de detenerse tal proceso, para que tanto este como los momentos que a la obra suceden: exhibición, documentación, coleccionismo, propicien un estado latente de condiciones diferentes. La primera línea de trabajo entonces, corre y atraviesa sobre un libro de trabajo, que usualmente es contenedor de actos poéticos escritos, dibujos preparatorios, cuadros sinópticos y glosarios nuevos. En mi obra existe un interés en la creencia de que como dice Valéry “La sintaxis es una cualidad del alma”, por lo que sustancialmente solicita no una lectura del espectador posible, sino una especie de co- responsabilidad desde su propia esencia. Mi segunda y tercera línea a investigar son sumamente formales, determinantes conceptuales y plásticas a partir de la materialidad y los alcances propios de cada sustancia a utilizar. Intento reflexionar acerca de la escultura, la pintura, el dibujo, la fotografía y el video desde su afiliación humanística, desde su innegable cualidad de eslabón antropológico; por ello, mi obra es una clase de rastreo, puntual, específico, no de la historia del arte, sino de las brechas en donde, si bien existen circunstancias particulares, un vacío inexplicable e inasible evidencia un potencial humano casi perdido y olvidado. Esos momentos de ruptura, esos quiebres sobre la superficie plegada del tiempo y el espacio, son ejes de mi red personal, que se ha venido conformando primero de manera autodidacta y posteriormente desde mi formación como diseñador industrial y como artista visual. Me permite no sólo una estructuración congruente y orgánica entre cada obra, sino que propicia territorios mayormente únicos y apegados a mi propia entidad.

En torno a la idea de pintura y escultura, por ejemplo, las materias primas gesticulan su propia resonancia, delimitan en sí los alcances de la forma, que el herramental y la mano disecan, mientras que el dibujo es aquella posibilidad de mirar lo que se desea, casi inmediatamente, casi simultáneo al deseo, como la fotografía. La última línea de investigación es la que define: los vínculos. Mi obra es un campo de acción para el espectador, un observatorio, un inventario. No es una obra hermética pero tampoco inmediata. Exige y es exigida, se reblandece al ser vista, se solidifica en la mirada. En ese intervalo (vaivén), mi interés es el de contagiar -más que explicar- el interés por las preguntas. Hacer creer que seguramente habitamos una pregunta enorme e indescifrable y que como seres de ese paraje, dialogamos a través de preguntas, y no de respuestas, con las cosas. Esa correspondencia e intercambio podría explicar la diversidad de apariencias de mi trabajo. No es un reflejo de una respuesta pretenciosa. Es una evidencia de la pregunta más simple que no hemos sabido formular. La obra de arte para mí es aquella presencia que nunca tergiversa su fin, y cuyo fin enaltece cada momento de su origen>>.